Sobre la necesidad y utilidad del arraigo en el marco del proceso penal mexicano

Autores/as

  • Roberto A. Ochoa Romero

Palabras clave:

reforma constitucional, arraigo, delincuencia organizada, investigación penal, sistema penal, proceso penal, detención

Resumen

La figura del arraigo fue incorporada al texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como parte de la conocida reforma en materia de seguridad y justicia del año 2008. De manera particular, el arraigo vino a formar parte del catálogo de instrumentos especiales para la investigación, procesamiento y sanción de los delitos cometidos por miembros de la delincuencia organizada que, desde entonces, poseen reconocimiento constitucional. Sin embargo, después de la puesta en marcha del sistema procesal penal acusatorio -que también surge de la reforma constitucional del 2008- conviene cuestionar la necesidad, utilidad y, con éstas, la permanencia de la figura del arraigo que, ni más ni menos, constituye una forma de detención que se puede prolongar hasta ochenta días. La cuestión no es ociosa si se tienen en cuenta los cambios que se han producido, precisamente por la adopción del modelo procesal penal acusatorio, en el ámbito de la investigación penal.

Publicado

2024-01-19