Teratología criminal: O sobre la relación entre lo bello y lo monstruoso en el Derecho Penal

Autores/as

  • Minor E. Salas
  • Salas

Palabras clave:

Teratología, Teratología criminal, Monstruo y el crimen

Resumen

La criminalidad de un pueblo, esto es, las formas de cometer delitos, dice muchísimo más de las tradiciones de ese pueblo, de sus costumbres, de sus vicios y de sus virtudes, de sus tabúes y de sus miedos, de lo que a primera vista uno se imagina. Se puede decir, sin temor a exagerar, que los crímenes y el derecho penal de una nación constituyen una radiografía de su cultura. Es una radiografía que, de ahora en adelante, quisiéramos denominar como teratológica.
A través del estudio de esa teratología criminal, llegamos a comprender aspectos profundos de la sociedad que, de otra forma, permanecerían ocultos y, eventualmente, desaparecerían de la reflexión analítica. En definitiva, cuán desarrollado esté el nivel civilizatorio de una comunidad, cuánta humanidad o barbarie se transluzca en sus instituciones, cuán civilizado o despótico resulte su sistema jurídico, todo ello sale a relucir cuando analizamos los delitos cometidos en un momento histórico determinado. Delitos que, valga decir, son muchas veces percibidos por el entorno como monstruosos e inhumanos.

El derecho penal es, pues, la mala conciencia de una civilización, su lado oscuro y oculto, su secreta vergüenza. Es, mediante su investigación, que llegamos a las filigranas mismas del alma humana. Descubrimos la crueldad que reposa en sus leyes, la fiereza de sus elementos, la saña de sus castigos. Aprendemos, así, a conocer mejor al monstruo humano que a veces habita entre nosotros, pues, tal y como decía el insigne Pascal: El hombre no es ni ángel ni bestia, y, desgraciadamente, el que quiere hacer el ángel, hace la bestia.

Publicado

2021-02-27